protocolos, espacio y tecnología
La realidad virtual free-roam tiene una particularidad que la diferencia de muchas otras experiencias digitales: aunque el jugador está inmerso en un mundo virtual, su cuerpo sigue moviéndose dentro de un espacio físico real.
Cada paso, giro o interacción ocurre dentro de una arena compartida con otros jugadores. Por eso, la seguridad no puede ser un elemento añadido al final del desarrollo. Tiene que formar parte del diseño desde el primer momento.
En EVA, la seguridad se aborda desde diferentes niveles. Existe una preparación previa para los jugadores, elementos físicos dentro de las arenas y funcionalidades integradas directamente en los juegos. Además, cada nueva mecánica se prueba en condiciones reales para identificar situaciones que podrían representar un riesgo antes de que la experiencia llegue al público.
La seguridad empieza antes de entrar al juego
Antes de comenzar una sesión de EVA, los jugadores reciben un briefing con las principales reglas de seguridad: no correr ni acostarse en el piso, mantener una distancia adecuada con los demás jugadores y avisar al Game Master ante cualquier problema. Pero la seguridad no depende únicamente de estas instrucciones. También está integrada en el diseño de la experiencia y en el propio espacio físico de la arena.
EVA utiliza una pared virtual de seguridad que advierte a los jugadores cuando se acercan demasiado a los límites del área de juego. Además, las siluetas de otros jugadores pueden hacerse visibles a través de las paredes virtuales, ayudando a prevenir posibles colisiones. De esta forma, el espacio físico y la tecnología trabajan juntos para mantener la inmersión sin descuidar la seguridad.
La seguridad también se programa
Uno de los aspectos más interesantes de la seguridad en VR es que no depende exclusivamente del comportamiento de los jugadores o de la supervisión del equipo en la arena. Algunas medidas están integradas directamente en el software.
Durante el desarrollo de nuevas funcionalidades, el equipo analiza qué situaciones podrían generar riesgos y diseña mecanismos para prevenirlas. Si el juego detecta que un jugador se encuentra en una situación potencialmente peligrosa, puede generar mensajes automáticos para alertarlo y ayudarlo a corregir su posición o comportamiento.
Esto significa que la seguridad funciona como una capa adicional dentro de la experiencia. El entorno virtual puede reaccionar ante determinadas situaciones y ayudar a mantener al jugador dentro de condiciones seguras.
El caso de EVA Karting GP
El desarrollo de EVA Karting GP llevó este desafío todavía más lejos. A diferencia de EVA Battle Arena, donde los jugadores se desplazan caminando, en Karting GP los participantes conducen vehículos que pueden alcanzar hasta 15 km/h.
Eso introdujo un nuevo escenario de riesgo: las colisiones entre karts o contra las paredes de la arena.
El equipo quería mantener una característica esencial de cualquier experiencia de karting: la posibilidad de competir y entrar en contacto con otros jugadores. Durante las pruebas descubrieron que las colisiones podían ser divertidas y formar parte de la experiencia, pero solo si podían controlarse de manera segura.
La solución combinó hardware y software. Los karts incorporan bumpers para reducir el impacto contra otros vehículos o las paredes, mientras que los jugadores están sujetos mediante cinturones de seguridad.
Pero el equipo fue un paso más allá.
También desarrolló un algoritmo de seguridad capaz de analizar variables como la velocidad del jugador, el ángulo previsto de una posible colisión y la intensidad estimada del impacto. Si el sistema determina que una colisión podría resultar peligrosa, puede reducir la velocidad del kart para evitar o minimizar el riesgo.
Este sistema tuvo que ser diseñado y probado en diferentes situaciones para garantizar que funcionara correctamente durante la experiencia.
Probar la seguridad en situaciones reales
Aquí aparece una de las ideas más importantes del proceso de desarrollo de EVA: una funcionalidad no puede considerarse segura simplemente porque funciona correctamente en teoría.
Las nuevas características se prueban en una arena real con jugadores reales. El equipo observa cómo se comportan, cómo se mueven y qué situaciones inesperadas pueden aparecer.
Esto es especialmente relevante en experiencias free-roam porque el comportamiento humano es difícil de predecir completamente. Una mecánica que parece segura durante una prueba controlada puede generar un comportamiento diferente cuando los jugadores están completamente inmersos en la experiencia.
Por eso, la seguridad se evalúa junto con el gameplay. Una nueva funcionalidad tiene que ser divertida y aportar valor a la experiencia, pero también debe funcionar de manera segura en el espacio físico donde será utilizada.
Seguridad y experiencia no son conceptos opuestos
Uno de los grandes desafíos del desarrollo de VR consiste en proteger al jugador sin romper su sensación de inmersión.
Una experiencia demasiado limitada puede perder parte de la libertad que hace atractiva a la realidad virtual free-roam. Pero una experiencia que ignora las condiciones físicas del entorno puede generar riesgos innecesarios.
La solución está en integrar la seguridad dentro del propio diseño.
Las advertencias virtuales, las siluetas de otros jugadores, los mensajes automáticos, los protocolos de seguridad y los sistemas específicos desarrollados para experiencias como EVA Karting GP trabajan conjuntamente para crear una experiencia en la que seguridad e inmersión forman parte del mismo producto.
Una responsabilidad que comienza en el desarrollo
La seguridad en una arena VR no depende de un único elemento. Es el resultado de diferentes capas que comienzan mucho antes de que el jugador se coloque el visor.
Existe una capa de preparación, con el briefing y las instrucciones de seguridad. Existe una capa física, relacionada con el espacio y el equipamiento. Existe una capa tecnológica, integrada en los juegos y sistemas de seguridad. Y existe una última capa fundamental: las pruebas constantes con jugadores reales.
Para EVA, desarrollar una nueva experiencia significa considerar todas estas dimensiones desde el principio. Porque en una experiencia free-roam, diseñar para el mundo virtual también significa diseñar para el mundo físico.
Y cuando ambos mundos conviven en una misma arena, la seguridad no puede ser un añadido. Tiene que estar integrada en cada decisión de diseño.
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