La realidad virtual (VR) abre puertas a experiencias inmersivas que antes solo existían en la imaginación. Sin embargo, uno de los obstáculos más comentados por nuevos usuarios es el famoso motion sickness, también conocido como cinetosis o mareo por realidad virtual. Aunque no todo lo que se dice sobre este tema es correcto, entender qué lo causa, por qué sucede y cómo evitarlo es clave para disfrutar de la VR sin incomodidades.
Aquí te explicamos de forma científica qué es el motion sickness, desmentimos mitos comunes y te contamos por qué en las experiencias de EVA no se produce este problema.
El motion sickness es un conjunto de síntomas que van desde náuseas, mareo, fatiga visual, malestar e incluso vómitos cuando el cerebro percibe movimiento sin que el cuerpo realmente se desplace. Esta reacción ocurre porque el cerebro recibe señales contradictorias de los sistemas sensoriales:
Sistema visual: indica movimiento al ver un entorno que cambia.
Sistema vestibular (oído interno): detecta el equilibrio y la posición física del cuerpo.
Propiocepción muscular: percibe la posición y el movimiento del cuerpo.
Cuando estos sistemas no coinciden, por ejemplo, cuando tus ojos ven que te mueves en VR mientras tu cuerpo permanece quieto, el cerebro interpreta esta discrepancia como una señal conflictiva, lo que puede desencadenar mareos y otros síntomas de la motion sickness.
Esta teoría, conocida como conflicto sensorial, es la explicación científicamente más aceptada sobre por qué algunas personas se sienten mal al usar VR.
El motion sickness puede manifestarse de varias formas, según la persona y la intensidad de la discrepancia sensorial:
Náuseas o malestar estomacal
Mareo o vértigo
Dolor de cabeza
Fatiga visual
Sudoración fría
Desorientación
Somnolencia o apatía
Pérdida de equilibrio tras la sesión
Aunque muchos usuarios experimentan síntomas leves, en casos más graves puede ser suficiente para abandonar la sesión o incluso evitar volver a usar VR.
No es cierto. La susceptibilidad varía mucho entre individuos y depende de factores como la sensibilidad visual, la configuración del dispositivo y el tipo de experiencia. Algunos usuarios nunca lo experimentan, mientras que otros son más sensibles.
Aunque las experiencias con mucho movimiento pueden incrementar la probabilidad, el problema esencial es el desajuste sensorial. Incluso experiencias más tranquilas pueden causar síntomas si la discrepancia visual–vestibular es significativa.
Con las técnicas y diseños adecuados, es posible minimizar o eliminar casi por completo el motion sickness en VR. La clave está en cómo se sincronizan las señales que recibe el cerebro.
La investigación ha demostrado varias estrategias eficaces para reducir el riesgo de motion sickness en VR:
Cuanto más consistente es la relación entre lo que ves y lo que tu cuerpo siente, menor es la probabilidad de conflictividad sensorial.
Caminar, girar o moverse en el espacio físico al mismo ritmo que en el entorno virtual ayuda al cerebro a alinear mejor las señales sensoriales.
Tasas de fotogramas más altas, baja latencia y ajustes personalizados reducen la sobrecarga sensorial que puede provocar incomodidad.
La presencia de puntos de referencia visuales que no cambian de posición puede actuar como ancla para estabilizar la percepción del usuario.
En muchas experiencias convencionales de VR, el usuario muestra movimiento visual sin moverse físicamente, lo que amplifica el conflicto sensorial.
En EVA, la situación es diferente: los jugadores se mueven físicamente dentro de la arena. El movimiento que perciben con su cuerpo coincide con lo que ven en el entorno virtual, por lo que el cerebro no recibe señales contradictorias.
La información visual está alineada con las sensaciones del oído interno y la propiocepción.
No hay aceleración visual pasiva sin movimiento real.
El cerebro interpreta correctamente la situación como “estoy realmente moviéndome”.
Esta coherencia sensorial elimina el principal desencadenante del motion sickness, lo que permite disfrutar de largas sesiones de VR sin malestar.
El motion sickness en VR no es un fenómeno inevitable. Tiene causas bien definidas y soluciones basadas en cómo procesa el cerebro la información sensorial. Mientras que muchas experiencias de realidad virtual pueden desencadenar síntomas debido a desajustes entre lo que ves y lo que sientes, plataformas como EVA ofrecen coherencia sensorial real, evitando este conflicto y permitiendo una experiencia cómoda y natural.
Entender el porqué detrás del motion sickness y cómo mitigarlo abre la puerta a que la VR se convierta en una tecnología accesible y agradable para todos. ¿Y tú ya lo has probado? Reserva tu primera sesión. Si quieres conocer más a profundidad todo lo que diferencia a EVA de otras franquicias de VR, agenda una llamada con nuestro equipo de expansión.